En la fase de bodega (segundo proceso de curación del jamón) predominan los productos de oxidación de los ácidos grasos monoinsaturados, siendo el mayoritario en el jamón ibérico el ácido oleico.
La reconocida dieta mediterránea destaca el consumo de carne de cerdo, y hace hincapié en el jamón curado. Si miramos los platos típicos de nuestra cocina tradicional encontramos numerosos platos que incorporan el jamón como ingrediente protagonista, como por ejemplo las migas con jamón, pan tomaca, trucha a la navarra, salmorejo cordobés, … Y si nos fijamos en las recetas más vanguardistas también encontramos al jamón como ingrediente altamente presencial, así tenemos crujiente de jamón ibérico con setas, habitas baby con jamón ibérico.
La obesidad es una enfermedad incipiente en España que no debe confundirse con la mala alimentación. El contenido energético del jamón ibérico es aproximadamente de 291 kcal/100 grs. Muy inferior a muchos alimentos de consumo diario como por ejemplo pan, huevo frito, atún en aceite (entre 300-400 kcal/100 g.)
Su grasa es lo que se considera una grasa saludable, siendo la tasa de colesterol más baja que la encontrada en productos como pollo o pavo. |